Thursday, December 22, 2005

FALLAS


A menudo las cosas fallan. Sin exagerar podría decir muy a menudo. Cuando el rumbo de los acontecimientos es favorable a uno –o más bien, cuando uno puede hacer favorable a sí mismo el rumbo de sus acontecimientos- y de repente una desgracia cae a mitad de camino- y peor si la desgracia toma otro cuerpo y se repite-, la mala suerte se ve doble, se agranda, comienza gradualmente a reproducirse hasta dejar sin aire a uno. En mi caso particular, este no poder respirar me agobia, me entristece. No puedo sino pensar en que ya nada puedo hacer. Ahora se trata de quedarse o no de brazos cruzados... optaría por la 1era. Pero cuando digo “nada puedo hacer”, me refiero a nada en el sentido de la palabra nada. La nada en el día 20 de enero de este 2005 es estar sentada sobre un escalón de mármol de un edificio de la calle 25 de mayo al 700. La nada hoy, es tener que aguardar la alegría que he olvidado. La nada de mendigar, no dinero, sino el contagio de sonrisas de parejas que pasan y transeúntes que caminan retornando a sus hogares. También se trata de sacarme de encima al espanto que me envuelve... Mientras tanto espero... espero nada mas, pero nada menos, que los vaivenes de mi estadía cotidiana en este mundillo no me vuelvan a sorprender de manera tan rotunda y negativa; O al menos que este tipo de sorpresas sean más esporádicas. No quiero que me molesten los sobresaltos, sigo aguardando tranquilidad de la buena, no aletargamiento. Merezco el respeto de mi vida por parte de mi vida misma, el respeto de mi cuerpo, éste que no quiere entrar en razones, y que a veces parece querer perjudicarme. Volviendo al punto en cuestión, lo triste realmente es ver y sentir el lento proceso de desmoronamiento de las ilusiones. Cuanto más lento, mas largo; y cuanto más largo, menos buenos tiempos vividos. A veces prefiero la vida rutinaria, digo, por la mayor estabilidad entre otras razones. Por esto mismo detesto tanto las vacaciones, así como el fin de semana. Ambos alicientes del laburo, pero no laburo aún; consiguientemente no los necesito. Al contrario, me da fobia no saber que hacer un domingo, o un día trágico como este de enero ( y restan 7 hs 10 min para que acabe). O saber que hacer pero no poder llevarlo a cabo porque falta la gana: ese motor que moviliza la cabeza para que esta le ordene al cuerpo lo que toda personita quiere hacer. Pero mi cuerpo se rebeló, y no quiere mostrarse, se resguarda, se arruga y se va desgastando sin haber sido siquiera utilizado. No obstante, a menudo me siento cómoda. Hoy no es el caso.

1 Comments:

Blogger Eugenia Mediavill said...

¿A quién pertenece el sobrenombre Oc?

7:34 PM  

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