Thursday, February 24, 2011

Breve comentario

Las últimas tres entradas son resumenes o introducciones a los trabajos que realicé en el transcurso de los últimos 6 meses, léase desde julio de 2010. Cuando tengan publicación, subiré los links respectivos para acceder a la totalidad de los mismos.

A partir del día de la fecha, sólo subiré material relacionado a la investigación realizada en el Instituto de Investigaciones Gino Germani.

Interacción Estado – empresarios Argentina 2003-2010

Alrededor de los últimos quince años comenzaron a aparecer en la literatura que analiza el desarrollo económico y la evolución social y política de la Argentina en la década del ´90 estudios sobre los grupos económicos nacionales y foráneos del ámbito privado, y en particular la acción empresarial frente a las reformas pro-mercado.

Considerados los empresarios privados como sujetos de poder con capacidad de influencia en el devenir nacional, revisten importancia en tanto -sea en cualquier momento histórico y bajo gobiernos de diferente signo político y orientación económica- se desarrollan, transforman y expanden dentro de determinadas estructuras sociales que engloban marcos históricos, económicos y políticos más generales. La acción empresaria, sea agropecuaria, industrial o financiera, ha mantenido a lo largo de la historia, con diferentes grados de participación, una importancia estructural en la economía argentina. Sus organizaciones más representativas, impuestas a nivel social por su amplio poder de predominio en la escena nacional, han influido en la vida política del país por sus capacidades de condicionar las políticas y equilibrios macroeconómicos nacionales.

De todos modos, es necesario comprender el bloque empresario como una red de intereses sumamente heterogéneos con una gran diversidad de visiones internas a partir de su inscripción a diversas tradiciones, ideologías políticas, reclamos económicos y supremacía de liderazgos. Por lo tanto podemos abocarnos a desterrar la idea común y reduccionista de organizaciones empresariales como “cajas negras” o “la voz representativa” de un sector económico o estrato productivo, como si produjesen outputs o resultados consensuados sin tener en cuenta sus funcionamientos internos.

Para caracterizar las mismas debemos tener en cuenta sus inclinaciones económicopolíticas con el objeto de descubrir hacia dónde van y con quienes se alinean, a fin de pensar el desarrollo potencial de la nación con la presencia de estos actores. Asimismo es importante dar cuenta de cómo surgen, cuáles son los contextos que hicieron posible su ascenso y adquisición de fortalezas y poder, y si han nacido o no bajo el paraguas de la protección estatal. Como una constante histórica estos grupos han mantenido relaciones con el Estado, que varían en intensidad de acuerdo a las épocas, contextos [2] económico-institucionales y liderazgos personales, tanto de los sectores privados como de los públicos.

El cambio de alianzas en el bloque de poder implica que en cada
contexto se definen políticas y objetivos para la economía nacional en donde los
empresarios, si bien con amplia capacidad de influencia en las mismas, también deben adaptarse a las estrategias y orientaciones que surgen del Gobierno. Asimismo éstas políticas públicas no nacen en un contexto aislado sino en interrelación con el medio, léase, con los grupos empresarios y otras fuerzas sociales y políticas, y deben atender a los objetivos con las cuales han sido impulsadas. La relación sector público-sector privado es una tema central en lo que se refiere a calidad institucional, si entendemos a las instituciones como construcciones colectivas y no meramente estatales (Couto, 2010, 20).

Vemos entonces que las relaciones Estado-empresarios son fluctuantes y
complementarias, varían con el tiempo de acuerdo a la actividad de que se trate, de la ideología del partido o coalición gobernante, y de la voluntad de los empresarios; pero siempre la actuación del Estado es primordial: algunas perspectivas teóricas tienden a considerar al Estado como compensador de las injusticias sociales y distributivas que produce el mercado. Con la reciente crisis internacional queda demostrada ésta visión, destacándose el papel o el peso de lo público en asuntos sistémicos de las economías nacionales: no existen actividades económicas que no queden sujetas –bajo regulaciones- a la intervención de la esfera pública. Así como en los ´70 las vinculaciones entre Estado y empresas ocupaban un rol central en los estudios del desarrollo dependiente y el autoritarismo burocrático (O´Donnell, 1982), vuelven a
aparecer a mediados de los ´90 en los análisis sobre los gobiernos democráticos pro reformas de mercado que se instauraron en la década pasada (Ross Schneider, 1999).

Menos abundante es la bibliografía sobre el actual contexto nacional que, con distinto signo económico respecto de los gobiernos anteriores, postula una nueva modalidad intervencionista del Estado que pone en el centro del debate la reintroducción de dispositivos de regulación económica. Nuestro intento trata de realizar un primer trabajo de descripción de la vinculación Estado – empresas en el actual período 2003-1010.

A principios de este nuevo siglo el desarrollo comienza a ser visto no ya como mero crecimiento económico –característico de los ´90- sino como un objetivo a alcanzar a través de la cooperación entre alianzas público-privadas en tanto interacción [3] responsable y compartida entre las instituciones públicas, el sector privado empresarial y la sociedad civil, afín de lograr la generación de valor agregado, gestionar eficazmente los riesgos y fortalecer la gobernabilidad como prerrequisitos para contribuir a la sostenibilidad del desarrollo. De esta manera se amplía la disponibilidad y efectividad en la utilización de recursos, tanto humanos, materiales, de información, técnicos y financieros, y se reducen los costos de diseño e implementación de determinados proyectos.

Desde esta visión denominada heterodoxia económica se postula al Estado como un elemento activo, y fundamentalmente, comienza a hacerse hincapié en la
mejora de la productividad y la competitividad a partir del trabajo conjunto entre los sectores estatales y empresariales en donde los primeros ofrezcan entornos amigables al desarrollo de las empresas, esto es: políticas macroeconómicas de promoción de la competitividad, que permitan la prosperidad empresarial para generar nuevas fuentes de trabajo y lograr una mayor inclusión social.

Análisis de los Programas “AUH para Protección Social” y “Bolsa Familia”

El presente trabajo consiste en un análisis comparado de los programas sociales Asignación
Universal por Hijo para Protección Social y Bolsa Familia en Argentina y Brasil respectivamente.
Se trata de un diagnóstico de situación respecto de sus contextos de surgimiento, las características
y cobertura de los mismos y el impacto que presentaron en materia de reducción de los niveles de
pobreza, indigencia y desigualdad social en el seno de sus poblaciones. Nuestra hipótesis se
vincula al hecho de que estos planes representan una contención social necesaria pero no
suficiente para el combate a la pobreza. Se debe avanzar en el impulso de políticas
complementarias, articulando la labor de los ministerios nacionales de trabajo y desarrollo social
en conjunto con los gobiernos provinciales y locales para superar las dificultades que se tienen en
torno al ingreso al mercado formal de trabajo –una de las principales problemáticas actuales de
Argentina y Brasil-; a partir de la vinculación de la promoción del empleo con políticas de
protección social para reducir la pobreza a su mínima expresión y alcanzar niveles más óptimos de
desarrollo humano. Destacamos la amplia aceptación social que tuvo la implementación de los
planes objeto de este estudio y desarrollamos una serie de críticas constructivas que sirven de
observaciones para perfeccionar las medidas con la finalidad de acercar cada día más las
consecuencias que los mismos producen a los objetivos con los cuales han sido impulsados.
Si bien las fechas de puesta en marcha de ambos planes difieren en un marco temporal de 6 años,
se enmarcan en una nueva etapa de protección social que les es común, destinan un gran
porcentaje de su PBI respecto a los regímenes de seguridad social de décadas pasadas y en
comparación con programas de similares características de la región latinoamericana, abarcan a
una considerable porción de población e impactan territorial y positivamente en el consumo y en
la economía local. Se justifica asimismo el presente análisis por la importancia de las políticas
sociales en el contexto de sociedades que han dejado de ser salariales, esto es, sociedades cuya
estructura deja de estar nucleada a partir del empleo asalariado y ya no se encuentran bajo el
paraguas del Estado de bienestar, dando paso a fenómenos como la exclusión y la marginalidad de
corte estructural.


Paper en el cual estoy trabajando al 25 02 2011


Rol del Estado Argentino en materia agroalimentaria y agroindustrial, 2003-2010
Una mirada desde el PEA[1]

Introducción
En la historia reciente de la vida política argentina se produjeron cambios en las formas que asume el Estado para regular las relaciones sociales y económicas, en tanto surgimiento de una revalorización de lo público en general, y del accionar del aparato de Estado en particular. Uno de los principales cambios en la institucionalidad económica de nuestro país ha estado representado por el abandono de la Convertibilidad en el 2001 –año de la crisis económica, política y social-, y por el establecimiento de un “régimen de tipo de cambio real competitivo y estable” (Damill, Frenkel y Maurizio 2007, 3), con el subsiguiente inicio de un periodo de crecimiento económico.

Bajo este nuevo contexto, la pregunta que guía las líneas del presente trabajo apunta a dilucidar el rol del Estado en el sentido de cuánto puede aportar – y en qué medida-, el recientemente formulado Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial (PEA) en la nueva reorientación del sector público en materia agroalimentaria y agroindustrial[2]- con la finalidad de satisfacer la demanda local de alimentos por un lado, y posicionar de manera estratégicamente competitiva al Estado en el contexto mundial post crisis global de 2008-2009, por el otro. En este marco, estudiaremos las alianzas público-privadas, en tanto participación en el desarrollo del citado plan de los sectores público, privado y social, en el marco de una articulación que pretende ser colaborativa y articulada entre diversos participantes, a saber: 50 universidades, entidades representativas de las economías familiares y productores agropecuarios, diversas ONG´s relacionadas con el sector agroindustrial, 150 cámaras empresarias, autoridades gubernamentales de las 23 provincias, y organismos descentralizados del Estado tales como INTA, ONCCA, Conicet y Senasa. La inclusión de estos organismos responde a la necesidad de señalar la labor que los mismos desempeñan en tanto instituciones involucradas en la cadena agroalimentaria y agroindustrial. Los actores productivos que forman parte de este plan corresponden a todos los eslabones de las distintas cadenas de valor, tanto como proveedores, productores, sectores asociados a la comercialización y la distribución. Veremos cómo se articulan los intereses de estos actores, institucionalizados en tanto asociados a diversas organizaciones, en función de una conformación de coaliciones de sustento o confrontación respecto del Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial.

Nos preguntamos entonces acerca del papel del Estado en torno a la cuestión agroalimentaria y agroindustrial: qué acciones se están poniendo en marcha a través del PEA, tanto desde la óptica presupuestaria como a través de las alianzas público-privadas en el marco general de desarrollo del país. Analizaremos en términos cualitativos el papel de la participación del Estado en la producción agroalimentaria y agroindustrial; y en términos cuantitativos, cuánto y en qué medida mejora, se mantiene o empeora el conjunto de los indicadores referidos a la producción, comercialización y exportación de tales productos. Veremos asimismo las relaciones institucionales entre los organismos que se ocupan de estas cuestiones, realizando diferentes tipologías para distinguir entre organismos y sus niveles encargados de la producción agroalimentaria y agroindustrial a partir de diversos programas y subsidios que puedan servir como herramientas de sostenimiento a la mejora de la calidad de la gestión estatal en la materia.
Tomando como objeto de análisis a los principales actores que se presentan en el escenario agroalimentario y agroindustrial, estudiaremos la acción del Estado y de las cámaras empresariales, en relación a quiénes son los destinatarios efectivamente contemplados del plan, perjudicados, si los hubiere; y cómo el PEA se articula con conceptos tales como innovación y competitividad en materia agroalimentaria. Indagaremos en torno a los recursos disponibles desde una óptica presupuestaria; y finalizaremos el estudio, revisando en términos internacionales, la participación Argentina en el campo del comercio mundial de producción y exportación agroalimentaria y agroindustrial. La hipótesis que guía el presente estudio está vinculada a la constatación de una continuidad presupuestaria, sin aumento del gasto, en materia agroalimentaria y agroindustrial, al margen del anuncio y puesta en marcha del PEA.


[1] Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial, Participativo y Federal, 2010-2016. Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
[2] En este trabajo nos referiremos en ciertas ocasiones al sistema agroalimentario y en otras al sistema agroindustrial. La primera expresión refiere a la producción destinada a alimentos, mientras que la segunda se vincula a todo producto industrial que tenga por origen uno agropecuario.  Por otra parte debe aclararse que en ambos casos se excluye a la pesca y la elaboración de sus productos.